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No
puedo irme ahora, sin testimoniar que sí te amo.
No puedo dejarte ir, sería herirme hasta la sangre.
Todo ello, lo sé y un día lo haré, para
no morir hoy.
Nada puedo imaginar que no haya hecho para amarte.
¡Mientras la ilusión florece en tu corazón
riega el amor!
Toda la capacidad de mi corazón la he destinado,
para guardar los tesoros que he acumulado en el
oficio de amarte, con todas las ternuras y entregas
que me han sido posibles encontrar dentro de mí.
¡El amor es la afición más creativa del
ser humano!
Nunca renegaría de haberte amado, tampoco diría
que fue un error, pecado, locura o todo eso junto…
Al contrario, me siento muy feliz de haber tenido la
fortuna de haber querido y tenido lo que he amado.
¡Dar el amor beneficia más al amante que al amado!
No puedo y no diré que fuiste mi gran amor, porque
mentiría, no puedo hablar de ti en pasado, si tú
eres
mi más cálido y preciado presente, mi todos
los días.
Y, hoy, siento en mi alma, la misma devoción del ayer.!
¡El amor no se mide por tiempos, solamente se siente!
No me importa la censura de los hablantes, esos que osan
opinar, sin conocer los sentimientos que te he ofrendado.
Tampoco, saben de mis tratos con Dios que te envió
para
que te amara, por ello, es Él, el único que
sabe del adiós…
¡En el amor es una bendición de Dios para unir
a dos!
Todos los días me voy despidiendo de la vida que he
vivido.
Es ley de vida nacer y morir y convencida estoy de mi hora.
No quiero presagiar falsas llegadas o muertes, todo vendrá.
Mientras llega la hora quiero vivir con tu recuerdo en mí
Ser.
¡Nada ni nadie puede cambiar lo destinado por Dios!
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