EL
SUEÑO TRASATLÁNTICO
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La
puerta del compartimento se abrió lentamente y entró
una rubia de ojos azules, no excesivamente alta, delgada,
muy hermosa se parecía a la actriz Gwyneth Paltrow.
El tren era el lugar donde siempre me encontraba con personas
interesantes. La última vez que viaje de Cluj, me encontré
en el compartimento con Ricky Dandel, un famoso cantante,
que me sorprendió con una agradable conversación,
era una persona simpática, inteligente y modesta, al
mismo tiempo de ser una estrella reconocida, presentador del
festival internacional “Ciervo de Oro”, me habló
de su vida en Alemania, de su profesión, lo diferente
que era de su tierra, que era graduado en filología
inglesa, de su intención de continuar sus estudios
en el extranjero, de economía y sus sueños para
el futuro.
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-
Hola, ¿Cómo está? ¡Hacía
mucho tiempo que no nos veíamos! –dijo la joven.
- ¡“Servus”, Jenny! –respondí
con el clásico saludo de Brasov, utilizado entre antiguos
colegas, aunque sean profesores o directores de cualquier
banco u otra institución.
Pero ¿cómo está usted? –le pregunte
sonriendo, como de costumbre.
- Me voy a Canadá. Puede que esta sea la última
vez
que nos veamos – me dijo con el tono frío que
la caracterizaba.
- Pero, ¿por qué la última? –exclame
sorprendida.
- Me voy definitivamente y no mantendré el contacto
con nadie de este país –dijo Jenny.
- ¿Con tus hermanas tampoco? –continué
preguntándole, sabiendo que Jenny se llevaba muy bien
con ellas. Eran muy guapas e inteligentes, entre ellas existía
una relación especial.
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Se consultaban todo cuando tenían problemas y se ayudaban
siempre.
- No, con ellas tampoco, ni con sus maridos e hijos, es decir,
mis sobrinos –dijo Jenny.
- Pero, ¿por qué? –pregunté yo,
todavía más sorprendida.
- Esta es una de las condiciones que me impusieron.
He vendido la casa,
el coche y he depositado todo el dinero en una cuenta bancaria
en Canadá. He pagado el alojamiento en un hotel por seis
años y tengo que poder mantenerme por un periodo de ocho
años si no encuentro trabajo. Creo que esto no sucederá.
Recientemente realice el “Tofel”.
- Yo sabía que Jenny no había estudiado inglés
en la escuela, pero era muy inteligente, ambiciosa y diligente,
pensé que aprendió gracias a la constancia y logró
aprobar el examen.
- Y ahora estoy estudiando informática, descanso solo
dos o tres horas por la noche, para aprender más, no
quiero perder el tiempo, quiero dar la talla a la empresa IT
cuando llegue allí, mis papeles están en orden;
he firmado los documentos para donar mis órganos en caso
de sufrir un accidente.
- -¿Pero, algo así es obligatorio? – le
pregunté a mi novio, que me acompañaba.
- Por supuesto, así es en occidente, no como aquí,
allí todos lo hacen. Solo las personas de aquí
son atrasadas y no saben esto -dijo Jenny con convicción-
¡Lo hago por el bien de la humanidad!
- Si has pagado el hotel por un periodo tan largo.
¿Cómo te llamas? –continué preguntando,
sorprendida por el estado de nuestra amistad. ¿Tienes
seguridad en la cuenta donde has trasferido esta elevada suma
de dinero?
- Solo sé que el avión va a despegar y que me
esperará una persona desconocida que me llevará
al hotel, en un primer momento no tendré identidad, voy
a ser solo un número, va ser un largo periodo hasta que
me gane la confianza, a medida que trascurra el tiempo en suelo
extranjero, no tendré ningún nombre, tendré
que trabajar durante varios años, siete u ocho, para
demostrar de lo que soy capaz, solo entonces tendré la
posibilidad de que me den un permiso de residencia, hasta entonces,
tengo pagado mi alojamiento y dinero para poder subsistir por
mí misma.
- ¿Pero, estás segura? ¿Y si te llevan
a un prostíbulo? –le pregunté pensando que
cabía dicha posibilidad, dando la apariencia física
de un particular, lo había visto en películas
y oído casos reales.
- Es una empresa de confianza, es a través de la universidad,
todos los jefes de promoción, ayudantes y profesores
universitarios de Brasov han pasado por allí –dijo
la joven con absoluta confianza.
- Si, también estuvieron Papuc y Ionescu –exclamé
yo
– pero ellos no dicen como, Papuc ya está en Canadá
y cría corderos en una gran pradera, también trabaja
en IT, era uno de los especialistas más cotizado. Pero
los que se fueron inmediatamente después de la revolución
como Marius, está trabajando como ingeniero en una empresa
estadounidense.
- Marius obtuvo la máxima nota en “Electrónica”
y Papuc tenía tres tías, maestros y compañeros
de su madre en la escuela, que se entregaban al máximo;
no trabajaba nada en la casa, pero aprendía muy bien.
Se graduó como jefe de promoción en la universidad.
Me pregunto ¿Cómo llego a criar ganado si no estaba
acostumbrado a realizar un trabajo físico? –me
pregunté desconcertada- a lo mejor, así es en
el extranjero, allí en la tierra prometida.
- Si todo va bien, mis hermanas y sus familias también
irán para estar conmigo –dijo Jenny. En la Universidad
ya no se puede estar tras la revolución, los hombres
de la seguridad comunista no dejan que los demás vivan
en paz.
Mi hermana es profesora universitaria y el jefe de Departamento
no les deja las llaves de las aulas donde se imparten los cursos,
el no tiene donde colocarlos y tampoco puede reclamar, su marido
se encuentra en la misma situación. Tuvieron que dejar
la universidad, a pesar de que eran profesores, dentro la división
gubernamental en la Universidad debido a que se graduaron con
matrícula. Se han adjudicado una firma de ordenadores
y son representantes de Microsoft, pero es difícil, honestamente
no se puede trabajar, la ex seguridad paraliza todo el monopolio
allí.
- Razvan se fue a Alemania dado que su novia está allí,
además el habla alemán perfectamente. Asistió
al Colegio “Johannes Honterus”, pero no encontró
ningún trabajo, ha regresado al país y se reunió
con el Sr. Papornita, en la Facultad de Electrónica,
ahora, tras la revolución, existe una gran corrupción
y contrataba a quien quería sin que fuera siquiera un
graduado en electrónica. Fundó la facultad con
dicha especialidad, siendo el único maestro graduado
en dicha rama. ¡Pero así están las cosas
actualmente! Los miembros de la ex seguridad pueden hacer lo
que quieran, ni siquiera deben graduarse en una universidad
adecuada
para ser profesor, si uno está dentro de la seguridad.
- Razvan, trabajo durante un tiempo para la seguridad–dijo
Jenny- tiene esta ventaja.
- Y Eugene se marchó a Alemania, él quería
prepararse un poco con el alemán –explique –
su hermana, es profesora y colega de mi madre en la misma escuela
–le dijo que en Alemania limpia los aseos y aquí
en Rumanía, había sido nombrado profesor de “electrónica”
por el Señor Papornita en la universidad, a pesar de
que era graduado en “mecánica”. No se quedó
mucho en Alemania, se marchó a los Estados Unidos donde
conoció a una mujer asiática y se unió
a una secta religiosa, ahora es su líder.
- Si, por supuesto, de hecho Eugene era graduado en Ingeniería
Mecánica –confirmó Jenny.
- Sí, pero si tienes conocidos, ni importa la especialidad
de los profesores universitarios, una antigua colega nuestra,
era investigadora y realizó el doctorado en mecánica,
porque fracasó en matemáticas, y ahora es lectora
en la Facultad de Matemáticas, y un ex empleado de administración
en la escuela de mi madre, sin solvencia, de la escuela comunista
“Stefan Gheorghiu”, llego tras la revolución
y de inmediato fue nombrado profesor académico e incluso
decano de la facultad –le expliqué.
A Jenny la conocí en la Universal donde trabajamos juntas,
tras la universidad, además estábamos en la división
gubernamental porque ambas éramos estudiantes universitarias
y estábamos entre las primeras gracias a nuestras buenas
notas. Éramos las únicas mujeres de la cátedra,
habíamos tenido que estudiar mucho y trabajar duro para
demostrar que estábamos preparadas, igual que cualquier
colega masculino.
Estudiamos todas las tareas con el ordenador, cuando los PC
apenas acababan de introducirse y no era necesario para nuestras
actividades, pero yo era una de las primeras del país
en utilizar estos ordenadores.
-Mi hermana mayor, Ángela, era maestra universitaria
en el grado de lectora y fue jefa de promoción en mecánica
fina y consiguió la adjudicación gubernamental
en dicha cátedra, lo mismo que su marido, jefe de trabajo,
pero en el departamento de máquinas –dijo Jenny.
Ángela vino un día de visita y Jenny me la presentó,
se parecía mucho a ella, tenían los mismos ojos
azules, el pelo rubio, corto y un poco rizado, era un poco más
rellenita con las formas redondeadas, comparada con Jenny que
era más delgadita. Tenía un comportamiento más
difícil, comparada con Jenny, que también era
severa y muy seria de carácter.
A Simona, la hermana pequeña, la conocía de antes,
era morena, con el pelo muy largo, con unos bellos rasgos faciales,
de estos que rara vez se dan, impresionaba por su fisonomía,
con la piel blanca, unos ojos negros muy grandes, boca y nariz
pequeñas. Tuvo tres hijos y su marido, hijo de la seguridad,
era moreno, con el pelo rizado.
-Pasé cinco años, finalizó el examen de
doctorado y buscaba un ordenador operativo, y probablemente
el que podía obtener rápidamente, tenía
poca garantía y una baja posibilidad de ser reparado,
porque no había donde reclamar, había una gran
corrupción. O, si reclamabas, no se resolvía nada,
ni siquiera si tenías razón con un montón
de pruebas, en cualquier ámbito desde 1990. Después
empezó a buscar en todas las empresas que vendían
ordenadores, recordé que Ángela la hermana de
Jenny era representante de Microsoft, dirigía la compañía
junto a su marido, ya no eran profesores de la universidad,
la empresa tenía su sede en una villa enorme, construida
por su padre, un zapatero durante el comunismo.
- Este es un equipo para la compañía de gas –me
dijo Ángela.
- Dámelo –le dije- lo necesito urgentemente para
finalizar la tesis doctoral.
- Su precio son 13.000euros y no quiero “lei” (moneda
rumana), tengo la intención de irme a Canadá como
Jenny con toda mi familia. Simona y sus hijos ya se fueron y
su marido permanece en el país, ya que no pudo finalizar
el contrato de trabajo en la firma donde trabajaba, el será
el último en marchas con su hermano, pero mando antes
a su esposa e hijos.
-¿Y Jenny? ¿Tienes alguna notica de ella? Y Simona,
sola con los niños, ¿Cómo están?
¿Cuándo se va a reencontrar con su marido, si
no tiene permiso de contactar con ninguna persona del país?
–pregunté con curiosidad.
- Jenny está muy bien, está trabajando en una
firma de IT, no he hablado con ella, dado que no está
permitido, pero el hombre de conexión entre Brasov y
Canadá, me enseño una foto de ella en el trabajo
y se encarga también de Simona para cuando su marido
llegue allí. Luego iremos nosotros, mi marido, los niños
y yo.
- La cantidad que pidió Ángela por el ordenador
era un poco elevada, especialmente porque no era de última
generación, me robó, pero al menos funcionaría
bien durante muchos años, el software del sistema, Microsoft,
nunca cayó hasta que un colega de nuestra hermana, profesor
y ex coronel me dióun CD con un virus.
Habían pasado dos años, cuando un día paseando
por la calle, pase por la villa de las tres hermanas y sede
del concesionario de Microsoft de Ángela, estaba totalmente
abandonada, solitaria, entendí que se había marchado
con la familia.
Después de diez años de la marcha de Jenny, me
encontré durante mis vacaciones con el marido de la hermana
menor de Jenny, estaba con su hermano que también había
enviado a su esposa e hijos a Canadá. ¿Qué
habrá pasado con ellos?
Me pregunté, pensando que no iba a tener la oportunidad
de enterarme nuca. Nos saludamos, pero no conversamos, porque
observé que tenían prisa.
Me fui a casa y encendí el televisor, en las noticias
se veían algunos rumanos que habían sido liberados
de los piratas dentro del buque donde trabajaban después
de varios años, vi la mirada de un médico militar,
que era el marido de una maestra, compañera de mi madre
en su escuela y vi como su hija había ido a recibirlo.
- Hola, dijo un hombre robusto, sin llegar a ser gordo, de altura
mediana, castaño con algunos rizos rebeldes, ojos azules
y bigote grueso.
- Hola ¿Cómo está usted Teo? –le
pregunté.
-Mira, con trabajo, ¿usted no quiere ir a Canadá?
–me preguntó – trabajo en una empresa que
se encarga de la emigración de estos lugares.
- No quiero, yo trabajo como profesora en Alemania y estoy de
vacaciones –le respondí.
-¿No quiere cambiar de continente? –me tentó
Teo con su nueva propuesta.
-Parece demasiado lejos, no soy tan valiente para dar ese paso,
pero admiro a los que lo hacen. ¿Pero qué haces?¿Cómo
están tu padre, tu madre y la abuela? –le pregunté.
-Todos murieron, uno tras otro –respondió el hombre
me quede solo.
- ¿Y todavía vives allí? –le pregunté,
sabiendo que vivía en una casa en una de las calles principales
del centro histórico de Brasov, que conducía a
Puerta Schei.
- No, vino el propietario y me desalojó –contó
Teo.
- Ahora, ¿Dónde vives? –continué
con la conversación.
- No tengo csa, me quedé abandonada, como la gente sin
casa, sin hogar y con el salario no puedo comprar ni siquiera
un estudio barato, con el dinero que gano no puedo pagar ni
una habitación.
Teo era ingeniero electrónico, terminó electrónica
en Bucarest, con matrícula y fue jefe de la promoción
gubernamental de distribución y recibió una doble
investigación universitaria, su padre fue ingeniero jefe
de una gran fábrica. Su madre era una mujer húngara
que era ama de casa pero tenían dinero suficiente para
llevar una vida decente, siempre compraban electrodomésticos
de última generación.
Teo tenía una gran biblioteca de cintas de video, de
vez en cuando me prestaba una, era una persona bromista, contando
chistes e historias de terror, después reía y
nos animaba.
“No hay necesidad de pensar en lo dicho, es realista y
no hay que tener miedo” – nos aconsejó.
Cuando celebraba su santo en la universidad, nos invitaba a
los demás primero pollo frito y luego ancas de rana y
todo servido con placer.
-¿Ya sabéis que habéis comido hoy? –nos
preguntó, riendo como de costumbre- ¡Ancas de rana!
-¿Qué? ¿Qué eran las ranas? –le
pregunté por curiosidad.
- ¡El frito! –Respondió –para que veáis
lo que me paso el otro día en St. George.
Entre en una cafetería y pedí un pastelito, la
camarera, una mujer húngara que habló con un joven
y no me prestó ninguna atención, me enfade y la
insulte. En húngaro, ya que mi abuela era de dicha nacionalidad.
Y ella me sonrió amablemente e inmediatamente me preguntó
que pastelito quería.
-¿Pero si fuera yo, que haría? –dijo Doru,
otro colega, yo no sé hablar húngaro- ¿Pasaría
hambre?
-En realidad no –le respondí- yo estaba allí
y también me habían servido y siempre que iba
a las estaciones de esquí en los restaurantes de la zona,
como me gustaba la cocina y
como me servían.
- Si deseas abandonar Alemania e ir a Canadá, te dejo
mi teléfono, es simple, lo vendes todo, depositas todo
el dinero en una cuenta, donas los órganos por el bien
de la humanidad y una persona desconocida te espera allí
y te llevará a un hotel. Al principio no vas a tener
identidad, vas a comenzar con un número, para los primeros
siete u ocho años y pagas el alojamiento en un hotel.
-¿Por qué no vas allí Teo? Especialmente
si no tienes a nadie en el país ni nada que te ate aquí,
pensé desconcertada. No tienes nada, no tienes nada que
vender, ¿o es un problema si no tienes dinero?
Pensé involuntariamente en mi amiga Jenny y sus maravillosas
hermanas, con sus hijos, deseando de todo corazón que,
como eran todos simpáticos e inteligentes y habían
marchado a una tierra extranjera, que cumpliesen sus sueños
como se merecían. |
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