LA
LEYENDA DE LA CORRIDA ESPAÑOLA
fragmento de novela: “Quién es el hombre del sueño?
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Fue
después del almuerzo, Cornelia abrió el portátil
y a continuación el correo electrónico. Alberto
le había escrito un mensaje corto.
-“Hola Cornelia, te espero a las 17 horas en una cafeteria
de la Plaza Mayor de Madrid, frente la estatua de Felipe III.
Lo reconocerás fácilmente porque está
sobre un caballo. Un fuerte abrazo”.
La respuesta fue redactada inmediatamente, ella sabía
dónde estaba el lugar de reunión, a pesar de
haber llegado el día anterior a España y era
la primera vez que estaba en este país, se alojaba
en el hotel “Pequeno Palacio de la Plaza Mayor”
justo enfrente de la plaza. Alberto la había llevado
a aquel lugar directamente desde el aeropuerto, esperando
encontrarse al día siguiente.
La mujer escribió el mail y lo envió rápidamente:
“Nos encontraremos donde la estatua de Felipe III, un
abrazo. Cornelia”.
En pocas horas, los dos estaban en la Plaza Mayor de Madrid,
rodeados de edificios de la región, dos de ellos eran
magníficos, destacando “la Casa de la Panadería”
y el “Arco de Cuchilleros”.
- Cornelia, elije una de las terrazas que nos rodean. ¿Cuál
te gusta más? Luego me dirás que quieres ver
de España, es la primera vez que estas en este país
y sospecho que te quema la impaciencia por descubrir toda
su belleza, y por supuesto, sus secretos –dijo Alberto.
Cornelia pensó que el hombre sería un guía
fiel, que le ensenaría España a ella, porque
era el primer espanol que había conocido, pero primero
quería aprender, converser con él en espanol,
en este maravilloso idioma –tal vez uno de los más
fascinantes y melodiosos del mundo- ella tenía la sensación
de que los sonidos pronunciados, eran como hablan los niños
pequenos mimados. Observó que los hablantes de todas
las edades, como sus pliegues, su lengua tocaba ligeramente
la extremidad del labio superior de una forma muy suave incluso
cuando la persona que se expresaba era un hombre adulto.
Le pareció que los espanoles utilizan de forma sorprendentemente
continua, palabras como “amor”, “corazón”,
“conmigo”, “beso”, “quiero”,
“espero”, “abrazo”, que suena increíble
en comparación con “îmbratisare”
en rumano.
Las telenovelas sudamericanas muy difundidas en los canales
de televisión rumana en los periodos posrevolucionarios
han ejercido un efecto pleno y convertido a muchas mujeres
rumanas en verdaderas ”Madame Bovary”, las cuales
viendo estas películas tienen la impresión de
que todos los hispanos son las personas más románticas
y son muy hermosos, con el specto tan agradable como los protagonistas
que se ven en las películas –pensó ella.
Este fenómeno ha calado dejando una huella inmediatamente.
Muchos niños nacidos después fueron llamados Ramón,
Antonio, Orlando, Fernando, Carlos,... Sin embargo, muy pocas
mujeres rumanas se habían casado con espanoles y menos
son aquellos matrimonios los que duraron en comparación
a los matrimonios con italianos, que son generaciones latinas,
muchas parejas se habían formado con mujeres rumanas
y duraron mucho tiempo.
Ahora están de moda las películas románticas
árabes y las consecuencias se han visto inmediatamente
entre los estudiantes, además de alguna companera de
profesión, profesoras, enfermas de amor por los árabes
que han conocido por internet, de los cuales no saben casi
nada, teniendo solamente esa visión romántica
formada por las películas que han visto.
Cornelia recordaba a una colega muy joven y hermosa, que quería
enviar dinero para ayudar a un joven árabe que conoció
en Internet, muy valiente, incluso quería ir personalmente
a Munich, a buscarlo, sin decirselo ni a su madre o a su abuela,
que no estaban de acuerdo con cualquier tipo de relaciones
con extranjeros desconocidos.
La joven estaba profundamente decepcionada de los hombres
rumanos a los que conocía y tomo la firme determinación
que sólo un árabe, sería el elegido en
su corazón. Solo conocia esta cuestión controvertida,
parecia una mujer árabe más vieja, más
experimentada, casada con un hombre rumano, que Cornelia conocía
y ella siempre decía que los rumanos eran mejores esposos
que los árabes. Nunca explicaba, sin embargo el porqué.
-Me gustaría que me hablaras de las películas
en las que has actuado o dirigido –dijo Cornelia.
-Cornelia, todas las personas siempre están fascinadas
con actores y directores de películas. Aunque soy un
gran fan de Brad Pitt, me gustaría por supuesto tener
una Angelina Jolie a mi lado –confesó Alberto.
La información no fue una sorpresa, ya que no era la
primera vez que este le confesaba este pequeno secreto.
Cornelia sabía de la admiración del hombre hacia
los actores, a ella le parecía una reacción
un poco infantil, incluso cómica, teniendo en cuenta
la edad, la experiencia y especialmente en un periodo determinado,
donde el actor tenía un éxito tan grande por
parte del público, en las series de televisión,
ya que muy pocos tenían este privilegio siendo una
de las estrellas televisivas en su país. Pero, tal
vez con el deseo de complacerle como a un niño, quele gustaba
ser mimado, no reconocía que los anos habían
pasado, como si de esta manera pudiera mantener la juventud.
Cornelia pensó que ella realmente admiraba a todos
los intelectuales de las diferentes profesiones por igual.
Prefería realmente a actores y directores, pero tambien
admiraba a escritores con talento, científicos prominentes,
inventores de éxito, periodistas o profesores interesantes,
admiraba a la gente inteligente con buen corazón y
modestos.
- Cuéntame la propuesta de colaboración que
has tenido del director francés para hacer una película
sobre uno de tus relatos –dijo Alberto.
- Los cambios que él quería realizar, no son
de mi agrado. El texto narrativo, la lógica de la acción
hubiera sido modificada, obteniendo otro significado, otro
sentido. El dinero nunca ha sido importante para mí.
Creo que hay cosas en la vida mucho más valiosas –dijo
Cornelia- pero muchas personas no se dan cuenta o se dan cuenta
demasiado tarde, pero... mejor hablemos de España,
de su mar y sus encantadores castillos. Las corridas de toros
parece que es lo más espectacular, en Rumanía
no existe nada igual y aunque no me gustan las escenas violentas,
me muero de curiosidad para ver un espectáculo así.
La Tomatina me parece un evento único. Lo ví
en la televisión y me parece increible. Pero probablemente
es uno de los aspectos que hacen a los espanoles tan diferentes
de otras naciones. En Rumanía no sería capaz
imaginar tales fiestas.
-Nada más fácil, pero te voy a acompanar a la
primera corrida de toros que tenga lugar en los próximos
días, si tu prefieres verla –dijo Alberto.
-Yo ví, una vez en un festival en Brasov, que estaba
dedicado a la Edad Media, muchos melones cortados, en el torneo
organizado, ocupaban el lugar de las cabezas de los sarracenos,
y los cortaban con la espada los jinetes que competían
en la lucha, después los melones fueron consumidos
por los pobres, que venían al establecimiento –contó
Cornelia.
- Para mí, la más bella de España, es
el mar. Siempre he estado enamorado de ella –dijo Alberto
de forma romántica.
- Yo recientemente he visto una película sueca policiaca
y la acción tenía lugar en la Costa del Sol,
y las imagines eran magníficas –dijo Cornelia.
-Yo prefiero las playas kilométricas cubiertas de arena
fina y dorada de Cádiz: Sancti-Petri; La Barrosa; El
Palmar; Conil de la Frontera; Zahara de los Atunes me embrujó
tanto que siento que llegué al paraíso. Me hubiera
quedado siempre allí –dijo el hombre- los residentes
locales son gente muy agradable y hospitalaria.
-.Pussy, qué esta haciendo? .Por qué no la has
traido? – dijo Cornelia, sabiendo que Alberto tenía
un caniche dulce con la piel blanca como la nieve.
-Es tan dulce como de costumbre y muy mimada, ahora la he
dejado en casa, ella aquí solo jugaría y no
le importaría nada de esto, así es ella llena
de energía –explicó el hombre.
Cornelia entró por la puerta del misterioso hotel espanol,
fascinada por el espacio que habitaría en las siguientes
noches. Un edificio antiguo, extrano, renovado, pero que mantenía
el encanto de otros tiempos. El edificio había sido
construido sobre una antigua calzada romana. Aquí habían
permanecido hacía muchos anos, los toreros antes de
las corridas de toros, les explicó el recepcionista
del hotel.
Ella subió las escaleras, la decoración de la
habitación mantenía los detalles de épocas
pasadas. Sobre el armario, al lado del espejo, había
unos enormes cuernos afilados.
Cansada de la agotadora carretera, en los días calurosos,
Cornelia sintió una atracción irresistible y
tocó los cuernos blancos. Ella se pinchó con
la punta negra de ébano en la palma y unas pequenas
gotas de sangre cayeron sobre la alfombra, inmediatamente
ella cayó en un sueno profundo.
Los días siguientes Alberto cumplio su deseo, ambos
fueron a ver una corrida de toros, en las tribunas había
mucha gente. El sol ardiente hizo que la temperatura fuera
muy alta. Todo a su alrededor parecía fuego, Cornelia
estaba un poco mareada y sintió de repente que todo
el mundo giraba, entonces notó que alguien la sacudía
fuertemente y le gritaba.
- Querida Senorita, .Qué hace aquí en la arena?
En cuestión de segundos, soltaron del corral a los
toros negros, con sangre traída de Roma por el mismo
emperador Claudio, como alimento para los ejércitos
romanos conquistadores. Nadie escapaba con vida del camino
delante de estas bestias salvajes.
Cornelia sacudió su pelo rubio, abrió sus ojos
marrones y vió un joven bello moreno con el cabello
negro rizado saltando rebeldes, con una estructura atlética,
vestido con una túnica blanca.
- Pero, .qué pasa aquí? –preguntó
con perplejidad la joven.
- Justo aquí, en Valencia, en la fiesta de “Las
Fallas”. Se celebran todos los anos a mediados de marzo,
con ella comienza la temporada de corridas taurinas y hoy
es la primera corrida de toros de España. El cruel
emperador Claudio decidió que las luchas de los gladiadores
sedientos de sangres se llevarían a cabo solo en el
Coliseo de Roma,
pero aquí – le explicó el joven-Pero,
¿Qué vestido usa usted?
Cornelia llevaba una ropa color naranja y rosa su favorite
de seda fina.
-Me presento, soy Alberto –continuó el hombre-
Así me llaman en España. En realidad mi padre
fue el rey de Tracia, cuando nos conquistaron me llevaron
como esclavo los romanos, hoy voy a luchar como gladiador
en la primera corrida de toros que se llevará a cabo
en este país.
- Pero, es peligroso. .Tiene mucha más experiencia,
valor y coraje en la lucha contra los toros? .Han sido entrenados
para esto? –preguntó Cornelia.
- No, ni yo ni mis companeros nunca hemos participado en esto
–dijo el joven- No sabemos lo que nos espera. Probablemente
todos acabemos de forma trágica, pero yo no temo a
la muerte. Pero si me sucede, me gustaría que usted
se acordara de mí. Cuando usted en el futuro me vea
fíjese en los cuernos del toro y siempre me verá
a mí.
Cornelia arriba en las tribunas junto a otras personas, la
arena parecía un enorme reloj de sol construidos a
partir de los rayos que con ardiente pasión rodeaba
a todo lo de su alrededor, las sombrillas alineadas con la
parte superior de la cúpula, parecía disenada
en la tierra.
Entró el primer gladiador, un hombre enorme, con una
estructura atlética y cabellera rubia. Después
de él, el toro entró furioso en la arena y todas
las personas de las tribunas hicieron un enorme silencio.
El tiempo parecía que se expandiera con gotas de milisegundos.
El hombre ejecutaba maniobras con una capa roja recibida frente
al animal sangrando. Las ovaciones de la audiencia lo agitó
parecía más fuerte, él era fuerte y le
retorció con habilidad. De repente, dio un paso atrás
y el hombre tropezó con una piedra de la arena. La
diferencia entre la vida y la muerte desapareció por
un momento y en sus ojos se leía un temor escalofriante.
El animal fue implacable con su víctima, no tuvo ninguna
oportunidad, dejó caer los puntiagudos cuernos en el
abdomen humano, rompiéndolo.
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Le siguió el segundo gladiador, un negro ágil
como una pantera, en solemne silencio agitó la capa
roja delante de la cara del toro, salto con movimientos ágiles
de gato salvaje.
El animal molesto trató de atacarlo. El público
estaba en éxtasis. El calor insoportable fue olvidado
momentáneamente por todos, de repente el toro fue picado
por una abeja perdida en el calor, la picadura le molestó,
el dolor lo volvió loco, el animal rápidamente
con la fuerza de repente empujó sus cuernos retorcidos
y pinchó como lanzas en el muslo del hombre.
El emperador Claudio se movió espasmódicamente
en la tribuna y murmuró algunas palabras con dificultad,
con la boca goteando saliva. La joven recordó entonces
su discapacidad, lo que le había dicho Alberto. |
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Cornelia observo que todo era diferente en comparación
con las corridas de toros espanolas que había visto
recientemente. No existían dos picadores –jinetes
armados con lanzas que acompanan al matador, tres banderilleros,
los asistentes pegaban con banderillas al cuello del toro
con ganchos en su parte superior, adornadas con colores y
la espada, el porteador se la daba al torero en el acto final.
La corrida celebrada no era la organización típica,
con la primera fase, el picador entraba en la arena y pinchaba
al toro con la lanza, en la segunda, el torero y los banderilleros
acosaban al animal, los espectadores no tuvieron que ver la
demostración de espectaculares figuras que realizaba
el matador con su capote, pero también con las manos
por encima de su cabeza, como si bailase flamenco, seguido
por el manejo de dos espadas de acero, con punta dirigidas
diagonalmente hacia abajo, que irritaba al toro ya enojado.
Por supuesto faltó, la escena del último acto,
donde el toro quedaba debilitado, debido a la pérdida
de sangre, causada por la herida, perdiendo la coordinación
de los movimientos y el “héroe” matador
aplicaba al animal el golpe final insertándole un punal
entre las vértebras cervicales o la espada, clavada
directamente al corazón. Este momento era el más
peligroso de la lucha, además de más sangrienta.
Los gladiadores se valiant por sí mismos, como verdaderos
Hércules, sin ninguna ayuda humana. Tampoco sus armas
no eran tan sofisticadas.
En la arena, las miradas ardientes, exaltadas de los espectadores
hicieron su aparición, Alberto el valiente gladiador.
El toro se volvió más sanguinario y parecía
cada vez más difícil de ser derrotado.
Cornelia estaba temblando como una hoja mecida por el viento,
pero el joven era hábil en sus movimientos. Parecía
un dios alto, con la lanza vengadora encima de la cabeza del
monstruo sangriento. Algunas mujeres estaban estáticas
mientras lanzaban rosas rojas como la sangre. Alberto tomó
hasta una flor sobre el suelo amarillo, la tocó con
sus labios secos. El buscaba con su mirada a Cornelia y le
lanzó con delicadeza la rosa.
-!A usted le dedico esta pelea, hermosa senora! –exclamó
para ser oído por ella, con voz fuerte.
Alberto ejecutó entonces varios movimientos con el
capote rojo, se quedó cara a cara con el monstruo y
lo miraba valientemente, con los ojos ensangrentados, pero
se acercaba mucho al toro y este le golpeo despiadadamente
con los cuernos, un chorro rojo saltó de forma caótica
en cascada, como una fuente y Cornelia clamó fuertemente.
Sintió un toque suave en su mano, abrió los
ojos y en su rostro se reflejaba solo un poco claramente la
silueta de Alberto.
- Pero, .Qué pasó? .Dónde está
el torero? –exclamó Cornelia.
- La corrida ya ha acabado, pero .tú estás bien?
–dijo Alberto-
!Has vuelto!
-Por supuesto, como no voy a estar bien –exclamó
Cornelia, sin embargo, la última imagen que recuerdo
es el toro con los ojos ensangrentados, que se precipitaba
con rabia, sobre el pobre torero- La escena me recordó
una película que había visto en mi infancia.
El protagonista, un joven ídolo de las mujeres, guapo
y valiente estaba enamorado fuertemente de una mujer astuta,
con un alma mala, frívola, que no le amaba en absoluto,
solo le interesaba su dinero, él se volvió vulnerable
y fue brutalmente asesinado por el animal durante la corrida.
La película me impresionó mucho y me quedo grabada
en la memoria, he entrelazado esto cuando vi el toro saliendo
contra el torero, sentí que la escena se repetía
exactamente igual que en las películas que veía
cuando era nina.
- Entonces entiendo porque te desmayaste –concluyó
Alberto.
- Pero, .He perdido la conciencia? –Dijo Cornelia- yo
nunca me he desmayado en la vida. Imposible que ocurra eso,
no recuerdo nada acerca de esto.
Alberto la condujo a la habitación del hotel y la dejó
descansar.
“Así que todo fue un sueno” –Concluyó
Cornelia después de lo que había sentido, parecía
tan real, las imágenes, las sensaciones eran tan fuertes
y arraigadas en su mente que apenas podia explicar que algo
era irreal. Entonces sintió un hormigueo en la mano
y observó que llevaba dentro del puno cerrado una rosa
roja como la sangre. Miró los cuernos de toro blancos
encima de la mesa delante del espejo y se acercó a
ellos, los toco un poco con los dedos y tuvo la impresión
de sentir un abrazo suave, entonces vio reflejada en el espejo
la silueta de Alberto, el esclavo torero.
Cornelia entró en el apartamento del centro de Madrid,
estaba cerca de la escuela donde ella era profesora en una
escuela para niños discapacitados, a Cornelia le gustaban
los niños que aprendían, eran más lindos, obedientes,
sinceros e inocentes que la media de chicos actuales, ellos
escuchaban y estaban dispuestos a aprender, sin ser groseros,
impertinentes, al igual que la nueva generación de
niños, excesivamente alegres.
El trabajo con niños le reportó a Cornelia satisfacciones,
los niños de la escuela y las plantas del interior
de la guardería la hacía feliz, se sentía
bien entre las Dracenas coloreadas con bordes de color rojo
oscuro, con el rayado púrpura o blanco a rayas de color
verde oscuro, subdivididos en varias ramas, la yucca con filo
blanco amarillento, que era de Bucarest y había crecido
como un árbol hasta el techo, con muchas ramas y una
fuerte raíz, daba la sensación de una exuberante
vegetación, el croton con forma de hoja verde como
de roble, rociado con naranja, rojo, amarillo, siempre la
fascinaba. Irisina delicada con hojas completamente púrpuras
de forma casi redonda eran una delicia hasta para el ojo más
taciturno. No difonbachia, el veneno no se obvia en las combinaciones
de color blanco amarillento, patrones simétricos pintadas
en las hojas verdes repartidas por toda la inmensa variedad
que tocaba el techo de la sala. El ficus con toques burdeos
tipo Benjamín, que Cornelia había dispuesto
en varios arbustos tejiendo cepas de este tipo. Pero todos
ellos multicolores atraían más que el combinado
verde y blanco. Con hojas gruesas la Sansevieria, alta puntiaguda,
con el borde amarillo daba una forma cónica dentro
de una olla la circunferencia de la planta era mucho mayor
que la altura del recipiente, estaba dispuesta sobre una mayor
masa pero de menor área. Dejó la Schefler con
muchos lóbulos verdes, con blancos rociado, vigilando
como un soldado en una esquina cerca de la ventana.
Los únicos arbustos completamente verdes eran un abeto
irlandés, a quien Cornelia los días de calor
le daba duchas de agua fría, sus espesas hojas de los
árboles tenían una cepa viva, gruesa, carnosa
y ovaladas, casi circulares, se asemejaba a un bonsái,
que Cornelia evitaba su cuidado porque parecía que
era muy difícil de mantener. Nunca podría crecer
un cactus porque siempre hacía una humedad excesiva
y los inundaba con agua.
Las orquídeas tampoco eran afortunadas, sus flores
se secaban rápidamente, por lo que prefería
los árboles, porque eran más resistentes, especialmente
aquellos que crecían de manera inconsciente, cuando
se dormía en la silla en un sueno suave y esponjoso,
se encontraba en la selva tropical del Amazonas, entre su
vegetación exuberante.
Hubo una llamada en el teléfono móvil mientras
Cornelia escuchaba la radio, era Alberto, terminó su
espectáculo en Barcelona y la llamó como de
costumbre, ahora hablaban pero mucho menos en comparación
de cuando no estaban casado.
El hombre tenía un contrato para una gira con el teatro,
últimamente
dejo de recibir ofertas para la televisión o para rodar
películas. No dirigió películas o no
actuó durante mucho tiempo.
Nunca se quejaba, pero Cornelia, que siempre era empática,
sintió las frustraciones del hombre. Para un actor,
la felicidad es plena, en particular, cuando es el centro
de atención, es la luz en la escena, el resto eran
alegrías efímeras.
Tal vez por eso empezó a escribir tratando de compensar
estas deficiencias. Una persona educada, leída como
Alberto mostraba con orgullo sus escritos como el pavo real
abre sus plumas multicolores como un abanico suelto. Lo hizo
como un actor en un teatro jugando a ser un gran rey, habiendo
conquistado territorios a través de la guerra, sin
embargo, esto no era suficiente. Para un actor que conocía
la cima del éxito, que había bebido la poción
mágica de la fama, nada podría parecerse a esas
sensaciones únicas vividas, con la experiencia de ese
momento. Cornelia explicaba así sus reacciones y el
comportamiento del hombre, pero ella quería ser mimada,
como lo hicieron sus abuelos y sus padres, que la adoraron,
la trataron como una princesa en su infancia.
Ahora, después de todo este tiempo, Cornelia se dio
cuenta que a la gente extranjera le resulta más difícil
hacerlo. La gente como los abuelos, los padres, su hermana,
como los amó y los amaba, eran difíciles de
encontrar. Cornelia tenía la sensación de que
nunca supo elegir al hombre adecuado para ofrecer esto. El
senador que la llamaba siempre por teléfono y la invitaba,
la habría cuidado más, era más considerado,
puede que ese hombre hubiera tratado de hacerla muy feliz.
El senador a quien Cornelia siempre evitó, porque pensaba
que un hombre que tenía dinero y poder en abundancia,
como todos los políticos en Rumanía, con los
ingresos económicos más altos de Europa, había
una gran diferencia con los ingresos que recibían del
Estado los otros ciudadanos, un senador en este país
está por encima de la ley, pudiendo hacer absolutamente
lo que quisiese, y podía tener cualquier mujer que
desease, teniendo a la población inmersa en la pobreza.
Nunca habría aceptado a un hombre infiel, que la enganase.
Le parecía una humillación insoportable. Alberto
nunca mostro que tendría otras historias pasionales
con mujeres. Sin embargo, el actor y su ocupación tenían
una visión del mundo diferente a los demás.
Además también era espanol, con un comportamiento
diferente al de los rumanos, pero Cornelia no quería
pensar en ello. Parecía ser muy humillante para ella.
Nicky, su ex marido siempre fue fiel, porque no podía
ser de otra manera, siempre estuvieron juntos, a excepción
de las horas que iban a trabajar y casi siempre hacían
el amor cuando estaban juntos, así durante las horas
del trabajo sin duda el hombre estaba sentado tranquilamente,
sin buscar. .Cuándo y qué rompió el matrimonio?
Incluso Nicky reconoció esto, lamentó que él
le hubera sido fiel, pensó con tristeza, que nunca
dio un paso torcido.
.Pero, si yo pensaba mal? –se preguntó Cornelia.
En la vida no todo eran matemáticas, su pasión
de pequena. Su madre, una profesora rumana, siempre le decía:
“La matemática es la más fuerte, tú
lo sabes muy bien, si los resultados son correctos, nadie
los puede refutar, cualquier obra literaria se interpreta
subjetivamente, la misma composición puede evaluarse
de manera diferente, incluso con los mismos criterios de evaluación”.
“La vida es como una obra literaria” –pensó
Cornelia- “Es difícil tomar siempre decisiones
absolutamente correctas, no importa la cantidad de lógica
que tengas en la mente, las cosas concretas que dependen de
la toma de decisión de uno mismo –siempre Cornelia
seleccionaba la versión correcta- Cuando intervenía
el destino y las acciones de otras personas era más
difícil hacer predicciones óptimas. En la vida
a menudo, debes conseguir tener un esquema lógico y
se debe elegir el camino a seguir”.
Cornelia siempre sabía que hacer en las situaciones más
difíciles, Dios siempre la ayudo en estos momentos, cada
vez que quería algo y no se cumplía, después
de un tiempo ella veía que no era por su bien que aquello
fuese una realidad y que la solución que encontraba era
mucho mejor. Tal vez fuese otorgado otro destino. Pero si hubiera
estado de acuerdo en casarse con el senador Sorin .Cómo
habría sido?.Sería feliz?.Hubiera sido mejor para
ella? |
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