Saque de mi bolsa un par
de duendes, los mande a por tu felicidad, a que trajeran tu
sonrisa, tome dos duendes más y los exprimí
en un papel para inspirarme, no estoy loco, pero la estrellas
en tu rostro me revelaron las palabras precisas para describirte.
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Entonces introduje
las manos a los bolsillos y con cuidado uní tantos
duendes como lunares en tu rostro, entonces con jeringuillas
les extraje todo su interior, hasta el alma misma, coloque
en el tintero en mi cabeza todo lo que extraje de los duendes
y este a su vez hizo función de crisol, arranque una
pluma del pájaro azul en mi cabeza y comencé
a escribir: ahí estaban tus ojos, brincando de un lado
a otro en instantes efímeros. Estrellas café,
constelaciones unidas por trazos invisibles, la osa mayor
va desde encima de tus labios hasta el centro de tus ojos.
Me bebo tus piernas, me como tus labios y nada es real... |