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Cayó el silencio
sobre la noche, se abrió tu amor en un abrazo, me sentí
hermosa, amada; sentí mi sangre correr desnuda por
mis venas, vacilé al escuchar decir: si deseaba ser
tu esposa...
¿Esposa pregunté?
Sentí que el amor era infinito, que la soledad moría
en hoguera furia.
Dejé la respuesta al azahar, al viento nocturno, a
los labios vacilantes, a esa voz profunda, nervios que se
ahogan en sí... En una entrega total.
Viví la pureza, el amor que no puede acabarse. Se
conserva un romance, no puede medirse, es tuyo, es mío
no del mundo…
Besé tus labios, dije suave en susurro… soy
tuya, viajaré en tu universo, serás mi bosque,
la sombra que cuida mis pasos. Seré yo tu guía,
caminaré en silencio a tu lado, como esa melodía
arrulla tus sentidos.
¡!!Sí, acepto ser tu esposa, ¡¡entrar
a tu vida!!
Ser un amor infinito…
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