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La ví pasear
bajo los valles verdes
de olor olivo;
Su vestido rojo
despertó mi instinto,
de lo que la ciencia
conoce como ser humano,
como ser extinto...
Cómo saber
que es real...
¿cómo mi corazón
podría saberlo?
Tomé fuego
cegué mis ojos
de ángel perpetuo
Extendí mis alas
al sacro universo...
Sabía que ya la amaba,
escuché el deseo
de su corazón,
clamó a la estrella
que brillaba
en el inmenso cielo...
Sabía que ya la amaba,
cuando mi cuerpo
se encontraba
por las purpuras
del cielo cayendo...
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