Si callara el
trovador
los luceros perderían su esplendor
el alma la eternidad
la doncella su candor.
El amor olvidaría el sentido
como el ave cuando deja el nido
los tórtolos su cielo plateado
y el solitario al amigo.
Los amaneceres no darían su fulgor
ni el rocío su mágico llanto
no se deshojarían margaritas por amor
ni sonaría más el ósculo santo.
Que comience el bolero y el danzón
el susurro suave en la alborada
el amante sincero, un te quiero
la serenata y la prosa añorada.
Que vuelva la musa al verso
su pasión todo lo avasalle
se enciendan las luces del universo
que la poesía nunca calle.
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