Mi señora
hermosa
usted sabe que la amo,
en mis tristezas la llamo
maravillosa dama, mi diosa.
Desde que la conocí
vivo de usted enamorada,
mi alma tiene embelesada
la siento muy dentro de mi.
La perdí por unos años
nuestro reencuentro me transformó
diva bella, me cautivó
ha sanado aquellos daños.
No puedo ya apartarme
quiero en mi vida tenerla
en mi pluma, poseerla
de mis dolores podrá curarme.
Musa, cómplice encantadora
acompaña mis tristezas y amoríos
sabe que a ese hombre lo ansío
con su ayuda, soy para él seductora.
No se aparte de mi existir
mi soberana ¡Mi poesía!
dá aliento a mi estadía
a usted, estaré atada en mi vivir.
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