Entre seducción
de sueños,
se hace presente esa imaginación de poeta.
En tu nave emprendería la locura
del suspirado itinerario hacia lo infinito,
y que sea la misma luna que cobije la visión
de convertirme en lucero entre tus brazos.
No habría más primavera en
el universo
que la grácil anuencia de nuestros besos
en inventario de tiernas caricias.
Eres lo que más ansío; quiero
amarte
en sagrado canto de eterna esencia
donde el tiempo es infinito,
y le sobra anchura al sentimiento.
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