Noche de música,
de fragmentos dorados,
de aroma a lirios,
entre las zarzas y los nardos.
Música de piano,
se engalanaron los cuatro patios.
llenándose de tules bordados,
de silencios y suspiros alargados.
Entre el silencio y las sombras,
la luz de la farola alumbrando un piano.
Sonaron con suavidad las teclas,
tan claras como el agua de mayo.
Y el sonrojo de las sombras,
hacían templar los aplausos.
Era una noche de estela,
de música y velas entre las estrellas.
Tranquila y placentera,
suave como mil plumas.
y cortar el viento quisiera,
los sabores de la locutora.
Esa brisa que paseaba ante la luna,
llenó de luz la noche moruna,
la vistió con sus tules de colores,
la lleno de magia y amores.
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