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¿Qué
es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila
azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me
lo preguntas? Poesía… eres tú”.
Gustavo Adolfo
Bécquer.
“En asuntos de amor, los locos son los que tienen más
experiencia.
De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman
cuerdamente, que es como no haber amado nunca”.
Jacinto Benavente.
”La belleza de una mujer debe verse en sus ojos, porque
esa es la
puerta de su corazón, el lugar donde reside el amor".
Audrey Hepburn.
¿Eres tú, mujer?. Eres tan bella que el sol
bebe hasta tu sombra.
Mirarte revelada en toda tu belleza de luz es un placer sobre
el acaso rojo
y llegas a mí, tu sonrisa de labios rojos, constelación
de estrellas tus ojos.
Y allí me quedo yo, quieto y lujurioso mirando tu etéreo
cuerpo.
¡Eres tan hermosa! así como una rosa temprana
que se abre ante mis ojos
que atrapa todo el roció, en cristalinas gotas en sus
hojas de sangre y rojo.
Miro tu cintura y tu cuerpo desnudo en la tarde, y casi muero.
El mar azul y tibio, no podría ser un mejor marco para
tu belleza lujuriosa
que se rinde a tu propio y salvaje encanto ante tu hermosura
de una diosa.
Eres como un remanso, que florece en la primavera de tu vida.
Haces que el amor y la pasión regresen en una sombra
dulce, temblorosa
donde reviven mis otoños y renace la premura de mi
pasión, que no cesa.
Amarte, es olvidar el dolor de las esperas y amar la vida.
Siento el contacto tibio de los amantes, abandonados a su
amor sin suerte
desesperado amor, como si fuera el último instante
de tenerte y perderte.
El ocaso rojo se pierde, devorado por la paz de la noche.
Voy a amarte mujer, como aman las estrellas a la inmensidad
de los cielos
como ama la brisa a la flor, que juega y mece para compartir
sus sueños.
Hacer el amor contigo es como estar iluminado por luciérnagas
rojas.
Una brisa tibia de pétalos perfumados se aposenta en
mi cuerpo candente
cuando te murmuro, con tu boca en la mía mis versos,
el corazón ardiente.
La marea azul de tus ojos, cubre el éxtasis de mis
ojos turbios.
Te robo la furia del amor en tu vientre, ansiedad de lo vivo,
y lo hermoso
tu boca entreabierta roba mi aliento, en la paz del final
y tu bello sonrojo.
Te amé y padecí el furor de la pasión
y lujuria, como la sangre misma.
Tú eres mi poesía, porque sé que en un
sólo momento contigo, vivo siglos
en el regocijo del verbo en tu boca, y la metáfora
ardiente de vivir contigo
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