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Escribir poesía,
es obra de un artista,
Qué, ama y vive, por y para su arte,
Y, qué requiere, como contraparte,
Su total abstracción y concentración.
Es un arte mágico e ilusionista,
Qué, puede causar algún estrago,
Porque así, como el mago,
Saca animales de su galera,
El poeta, extrae de su interior,
Desde, el fondo de su corazón,
Palabras o frases revueltas,
Las va armando y ordenando
Con dedicada obsesión, y
Con profunda convicción,
Los versos, van reflejando,
Su sentir inquieto y su enorme pasión.
Antes de liberarlo y dejarlo volar,
Le da una última leída,
Dándose cuenta enseguida,
Pero sin que nadie lo note,
Que, ha plasmado, gota a gota,
En sus versos, ese loco sentimiento,
Que lo obliga a escribir;
Con esa mezcla indefinible,
Que, casi, casi, roza el misterio
Pues, es un arte muy serio,
Intentar adivinar,
Cómo agolpándose van,
A sus agitadas plumas,
Aquellos versos de amor, de intriga,
De celos, desvelos y desconsuelos,
Y, cómo se van, las letras, engarzando,
A su pluma, de sus manos,
Según, el estilo del autor,
Cómo se engarzan,
Las piedras preciosas,
En las joyas de un experto artesano.
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