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Puedo asegurarles
que me despertó a temprana edad con mano suave y aroma
de emociones, embriagando así mis sentidos; le ofreció
su gama de colores a mi entendimiento.
Se mantuvo latente antes de germinar, no sin antes emitir
alguno que otro de sus tímidos destellos .Aunque la
escribì, no la conservé ,inmadurez apreciativa
de un primer encuentro, solo recuerdo que fue dedicada como
debut expresivo de amor escolar: la brisa, una bella niña
y el tiempo son testigo de ello.
En confesión les digo -siempre supe quién era
sin definirla-, algo especial, diferente, con presencia habitual;
que articula el latir de la vida, siendo dulce obsesión
y discurso.
Ella representa imágenes diversas que repiten su nombre
una y otra vez; eco de multitudes, lenguaje de corazones .Su
magia singular atenúa sinsabores, aleja temores, angustias;
como virus de esperanza favorece la sanación del alma.
Hoy día, asume mi decir al ser candor de visiones y
emblema del sentir; arrulla almas e imprime satisfacciones.
A ratos me ronda con vehemencia, deseosa de conformar momentos
actuales de ensueño, mixtura de afuera y de adentro.Aparece
sin avisar en mis monólogos de insomnio, cobijada entre
la niebla; iluminada por luceros con velo de novia y perfume
de estrellas.
Se erige en mì, enigmática y fiel misionera…lleva
por nombre poesía.
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