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Nace
lúcido el amanecer en mi ventana,
sorprendiendo a mi lánguido sueño en retirada.
La suave brisa y mis cabellos en la almohada,
fieles testigos de ésta, nuestra noche soñada.
Hemos pintado de rojo el horizonte,
poniéndole al camino nueva mirada.
Corporizando voz en luna llena,
azuleando de pasión a las estrellas..
En el tiempo del no tiempo, nuestro tiempo;
desafiando toda regla de espacio y tiempo.
Nuestros cuerpos enlazados en un cuerpo,
astros celestiales de fulgurante infierno.
En génesis de eclosión de un nuevo universo,
convergencia de voces corporeas de nuestros géneros.
Naciendo a contraluz la inocente mañana,
en un tiempo anterior, juega en tu ventana
la luz azul que cubre tu rostro en el reposo y
tres de cabellos llegan, como testigos...
desde este lugar remoto.
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