Olvidándote
toco cada una de tus canas
y pido que tus ojos
que me han acompañado
verano y primavera
no se resfrien en invierno
Olvidándote
cuando llego a mi cuarto
te veo en las paredes...
en mis almohadas
y vuelve a renacer
con solo una palabra.
Ya no recuerdo
cuánto nos hemos mirado
y hasta aquella vez
que cantamos juntos.
Es obstinado y terco
porque vivo olvidándote...
pero no te olvido.