Somos ordinaria,
somos cúpulas de tinto expulsando,
roca masticamos o por lo menos yo mastico roca,
porque en la estadística de los pulmones está
la
llama del accesorio y diurna procede bebible.
Existe existencia y extinción, ya ves…. en
los parámetros
está la cura y hay eléctrica.
Humus brota en el cielo
frágil de la vida.
Canciones de ecos se escuchaban a lo lejos.
Rompe el timón acelerado por los presagios y las
lágrimas de los sentimientos que a veces
lloran despiertos,
la noche termina y resucitas de energía dentro
de la brusquedad.
Barcos y arcones tiñen de madrugada mi mirada por
consecuencia y existir impermeable de las vivencias.
Somos ordinaria,
somos culpables de las exhalaciones del náufrago
entre escasez y veredas de triangular tiniebla mezclada
con ambrosía y tenedor al descubierto y con coces
de
ansia y hiel.
¿quizás el cielo sangre nostalgia por pura
necesidad?
¿quizás el cielo me rija de sus pasos en
nuestros pasos?
HOGUERA.
Su roce me sedujo y nuestros muslos pecaron en incendio,
rojo fuego, fuego rojo, sexo. 7
hermosos delincuentes muslos como muslos de pollo
hirviendo en el pasado de un infierno actual, rastrillo.
El cielo y la tierra, el reloj, su tic tac y el global
del tiempo.