Yo,
que bebo de ti,
tu,
que te alimentas
de lo que queda de mi.
Yo,
que quiero conocer
lo que te aparta de mí,
Tu,
que vuelves en cada derrota a mi,
y festejar los éxitos, así, sin mi.
Yo,
quiero desnudar
las trampas de este recogimiento
y dejar de orar al Dios de la ciencia,
y amar las querencias a las creencias,
Y,
desequivocarme de tradiciones moralistas,
de juicios sin sentencia personal,
y huir de la vulgaridad de te quieros,
y jugar,
por qué no a compartir las consentidas
lágrimas por no creer en nada,
por nadar en mil estilos
los mares de las dudas,
en los que tu,
me dejas muda,
porqué me dejas llorar en el rincón
de mis alas de barro,
mientras tu,
convertido en caballero de acero
lloras hace tiempo
en las aguas de mis miedos.
Yo agnóstica, nihilista
pido al deudor de mi,
que me devuelva lo que tu
sentiste por mi.