Siempre
fui avariciosa
Conformándome
Con lo que dictaban tus melodías,
Fui ociosa en las responsabilidades
Amadas y dictadas
De tus verbos.
Fui ingenua
Sabedora de las negativas
A refugiarme en tus versos.
Fui amante
Rencorosa de las tildes
Que sobrevolaban las palabras de otras.
Fui altruista,
Huraña de ignorancia
En las lecciones de un tiempo
De fantasía.
Fui feliz
En la amargura
Del sepelio de la soledad.
Fui cobijo
Parturiento de mañanas
Envueltas en desórdenes y
Desmedidos miedos.
Fui cabalmente
Enajenada en el delirio
De tus espacios y tiempos.
Fui locura
En la habitualidad de la tormenta
Que arremetía mis sueños.
Siempre fui,
la irrealidad del confuso
Silencio que embriagaba cada encuentro,
Rosa sin espinas acariciando tu cuerpo.