Cuando
arrecias en desencuentros
y tratas de definir lo normal,
de devolver su esencia al recuerdo,
perece el deseo
en la habitualidad vestida de miedos.
Desencuentros, confusión, desesperos
guarecen el hoy,
síntomas del ayer traicionero
y verdades a medias son hoy
testigos de malos tragos,
de fallecidos deseos.
Cuando llamas
al cobarde soldado que ocupa tu puesto(el miedo)
y lo despojas de realidad
quedan vacíos los espacios,
vagos los tiempos,
fugaces los puertos del norte
donde alcanzar horizontes de mar y cerros.
Cuando perfilas
las noches
(tapizadas de astros que huyen
del manto que los sostiene)
sin tibias caricias de la seguridad
que las sostuviesen
se empañan sus miradas,
acongojan sus entrañas,
espantan sus ganas,
si no las pincelas con la diversidad
que las contiene.
Cuando arrecias en desencuentros,
lo normal no es habitual ,
ni la diversidad es tan diversa.