INOCENCIA
URGENTE
Rabiosa de florecer,
urge nuestra inocencia
arremetiendo con prisas,
combatiendo entre urgencias
mientras encadenadas
a los días pasados,
(el ayer y sus glorias, el ayer y sus sombras)
se destapa el porqué de tanta sed
de luchar en guerras de nadie.
Habrá quien diga,
que ya no quedan existencias,
y es qué,
el último no siempre será el primero,
o quizás depende de por donde lo mires,
y es qué,
no se puede ser tan inocente
y combatir con urgencia la crueldad de la gente.
Rabiosa de estar y ser,
desaparece un mundo de paciencia
para dar paso a los acordes
ensayados de tanta incomprensión
mientras continuamos urgentes,
de inocencia.
Habrá quien diga
que sobran las palabras,
allá donde nos vean.
Quizás nos fallaron las formas
cuando nos urgía la inocencia
y combatíamos la crueldad
de miradas hacia otro lado
de las gentes,
y todas sus presencias.
Quizás por mucho que nos lo repitan,
no aprendamos,
porque somos muchas,
a las que nos sigue urgiendo a borbotones,
esa incapacidad de hacer mal.
Esa diferencia que no tiene que ver con la edad,
esa incontinente enfermedad
que es nuestra camarada y enemiga,
la inocencia,
que,
rabiosa de florecer nos urge,
mientras,
hay quien sigue mirando para otro lado.