Porque
vivimos tiempos inciertos
y no es ninguna broma,
porque hoy somos frágiles, vulnerables,
nos comunicamos entre sombras
porque hoy todo es incertidumbre de mañana,
y el presente lo tizna la confusión y el miedo,
porque nos encontramos con los vecinos,
e impera el silencio.
Porque ha amanecido de primavera
y no es la primera vez ,
que todo lo detiene
aunque ella, sigue creciendo y floreciendo.
Parece que a nuestra humanidad
le ha puesto un freno,
y todo lo acaece de soledad,
mientras lloramos la ausencia de un norte
que no divisamos desde nuestra ventana,
en el margen de una vida
que se desescala ,
en la confusión y el miedo.
Porque segamos
los jardines,
en las que ya no florece en futuro cierto,
porque lloramos ausencias
de gentes que ya no vemos
porque soñamos un mundo
que no sea incierto,
sino de pilares robustos
de parajes convertidos en paraísos ciertos.
Porque el frio invernal
acaece,
en todos los puertos que somos
fugaces, vanas faenas que no arremeten
los crueles pensamientos,
porque continuamos ensayando el concierto
ocultando nuestra miseria en versos,
porque bailamos las dudas,
y lo que nos rodea no cicatriza de lo ajeno.
Porque la penumbra
no es una broma,
ni los márgenes,
un cuento.