DOS
MIL DIECISIETE
Nos han arropado con las banderas
Que rasgan nuestros vientres
Para ocultar los latidos
De una vida que estaba pendiente
Y mientras de ocultos pasan a inexistentes
No sólo tus mueres
También nosotros.
Los tres meses en vano
Para acabar yaciendo en mi vientre
Y mientras la realidad se confunde
Con los sueños
Convertidos en pesadillas,
El paraíso es el averno
De los días que no fuimos.
Madre e hijo, o hija….
Eras tan pequeño….
Eras tan real,
Un bebe mecido sin respeto
En un mar de crueldad.
Y mientras me hacen abortar
Entre confusiones en este dosmildiecisiete
Recuerdo engendrarte
Ajena a un mundo
Que acaecía en mi inexistente.
Y ahora,
Que el paraíso es averno
Y la puta realidad
Conduce a la muerte,
Vuelve ese maldito año,
Vuelve ese septiembre
Teñido de sangre,
Vaciada en mi vientre
Entre las hipócritas palabras de que me recupere,
Dios, ¡esto no hay quien lo supere!