Gané la partida al pasado,
sólo quedaba un mañana
porque el hoy se desvanecía
ante los ojos preñados
de toda la miseria
de los márgenes en que habitaba.
soñé con un príncipe y su caballo,
con horizontes y un fado,
añore viajar por caminos,
y hacer el amor en calas,
me perdí en falsas promesas
y en yermos abrazos,
creí resucitar en sus labios
volver a sentir los embistes
de días pasados
yo que siempre regreso,
yo que siempre me río
de este hoy y este pasado
le gane la partida
al delirio de volver a su lado
y me quedé esperando
en la habitación del presente
donde las noches y los días
se confunden.
.
Gane la partida al pasado
y el mañana se escondió
como el dado del parchís al que no juego.