ESE
RINCÓN OSCURO DONDE ME HABITO
Sigues perteneciendo a ese rincón oscuro donde me
habito.
a esa melancolía que tiñe cada mañana
de notas sin melodía
donde la soledad acampa a sus anchas,
donde la luz se convierte en escarcha
y el tenue abrazo se convierte en ayer
mientras levantabas mi falda.
Continúas siendo tú
la sombra de esta alma
que divaga en paraísos convertidos en márgenes
e imagina nuevas palabras
que tejan nuevas maneras de pasión y ternura.
Sigues viviendo en el desván de los sueños
perdidos
mientras el mañana se fragua
y permaneces en mí,
cual tormenta sin calma,
y es que continúas siendo tu
la daga que sega cada palabra,
cada encuentro, cada tiempo, cada mañana.