Has llegado desnuda
despojada de adornos,
y contemplo en tu piel
con tus ojos de luna
con tus ojos de sol
la imagen de otro mundo
que sin embargo es nuestro.
Interpelo tu acento
y el latido está en ti
que nos mueves al pálpito.
Estridor de las alas
en tu canto de sombras
en tu canto de luz
eres tú la cigarra
que nos tienes alerta.
Doncella de los sueños
te asemejas a un grillo
que no quiere dormir.
E iluminas el mundo
con tus mágicos élitros
con tu canto infinito,
vestal bella, ¡tan bella!
que en tu seno me alcanzo.