Hay un lugar alejado del público
Lleno de esqueletos y calaveras
En una cueva remota
Donde las tempestades
Y lo escarpado del relieve
Dibujan un paisaje terrorífico.
No ha llegado hasta allí
La ciencia de la razón
Ni del progreso.
En ese templo del miedo
No hay lugar para otra cosa
Que el hambre y el frio
Y una sombra de un dragón
Crece sobre un aliento de fuego.
Sus ojos son opacos
Y dirigen en cualquier dirección
sus enormes garras
Y descomunales fauces
Con las que despedaza a sus victimas
Impulsado por un desaforado y cruel apetito.
Pero la fuerza del dragón
Es la ira
Y sin embargo
Cuando miró a la mujer
Sintió la calma de una mañana despejada
Y la caricia del bosque.
Ella estaba perdida y sola
Tocando la flauta
Y vagaba entre la niebla
con un rebaño de ovejas.
Cuando vio a la mujer
Sintió la intimidad
De un manantial
Que baja
Por su cuerpo desnudo.
Fue hipnotizado
Por su debilidad.
¿Cómo es posible
Que la bestia respetara
A la doncella?
¿Cómo es posible
Que hubiera lugar para la belleza
En un corazón que es salvaje
Y cuyas dentelladas
Solo distinguen
El dolor que separa
entre la vida y la muerte?
que ellos mismos crearon.