Nació mi amor a la literatura de muy pequeña,
en mi querido sur, en sus interminables siestas, sentada
junto a mi padre -cada uno leía en un sillón-
cada vez que lo despedían del trabajo
Así sobrevivimos la crisis del petróleo de
los 80
después llegó la crisis de los 90
mientras crecía con las letras
en nombre
de la fe que he conquistado:
alegría
con el mismo placer
con el que Proust desmenuzaba por las mañanas
mis galletas María en el Cola Cao
Jo March desayunaba churros los domingos
Tom Sawyer se venía con nosotros a la playa
y enterrábamos juntos la sandía en la arena
Sí,
te recuerdo, tarde alegre y clara,
casi de primavera…
mientras se acumulaban las facturas en el buzón
Adolescente
fui en días idénticos a nubes
como subirse al autobús de la adolescencia
para hacer alguna excursión
como una fiesta de cumpleaños
y se puede
nacer un buen día de nuevo,
tan solo con que alguien se aprenda tu apellido.
mientras insistían las llamadas del banco
Te llaman
porvenir
porque no vienes nunca
como echarse cansado sobre la suave hierba
tras una larga caminata
como el perro guía para el ciego
como un parque entre bloques de cemento
como respirar.
En esas infinitas horas de sol
y de verano