| Como te pinté
ayer, hoy te pones
a pintarme y tu envidia no te deja
saber que colores has de darme y
por eso me pintas mal... te enseñare
a pintarme.
El color de tus manos es igual que el
de mi piel, busca entre mis abrazos
y sabrás que todo es; el mismo es el
de mi cara; mis labios rojos de sangre,
esa que se me amontona cuando
no puedo besarte.
De mis ojos su color es cambiante,
son del color de la canela y brillan si
tu estas delante. Si tomo tu mano
y te enseño a que aprendas a pintarme;
si tomo tu mano niña... volveré …
a enamorarme.
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