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El
caballo que te trajo a mí
Guiándote la estrella polar
Dijiste al verme, enséñame tu mundo sencillo
de vacas, trigos y olivos
Aquí me desprendo de mis armas aunque contigo quizás
tenga que usarlas
Para escudarme de tu amor feroz de campesina hambrienta
de miel
Quiero hacerme poeta y padre y dejar la guerra,
Pues cansado vengo de matar
Y luchar por mi vida llena de cicatrices, sin más
ambición que la de no más llorar.
Mira mis ojos como te suplican descansar
Soy errante por este mundo, ni sé de dónde
vengo hoy, pues
Muchos fueron mis destinos, por eso amada, clavo hoy mi
espada en esta tierra de húmedos montes y cielos
de mantos pálidos y déjame rezar
Por mi Dios, nuestro Dios, porque tu estrella igual que
la mía son iguales en afán de pureza.
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