Todavía no hay cólera en
la casa.
Es agradable sentir la improvisada caricia del olvido
la soltura de la lengua disparando al porvenir
palabras que no han sido consagradas
y cómo la carne intemporal y lenta se hace fuerza
Todavía no han comenzado a sangrarle los escudos.
Aún está ausente el alejamiento cabizbajo
de las cosas que hoy no elegiremos
ESTATUAS
DE SAL
Nadie puede por menos de mirar
lo que cuando se aleja va dejando
tras de sí.
¡Que no mirara Lot lo que me extraña!.
Desmitificó tanto tanto tanto
que se quedó sin mitos.
Y los dioses fueron a condenarlo
a ser un mito
para ver si se desmitificaba.