La lluvia dio una tregua, eufórico
se dirigió a ver a su confidente el viejo banco, lo
encontró empapado, con pañuelos de papel
lo acariciaba para no dañarlo; era su amigo incondicional aparcaba
sus problemas para escucharlo, conocía su vida y
nunca lo censuraba ni le negaba su asiento.
Él si que era paciente, había aprendido la asignatura
más difícil, aceptar y aceptar. Soportaba el
peso de las almas y nunca se lamentaba.
Se sentó en él despacio para no dañarlo
y fue entonces cuando se quedó embelesado contemplando
a los álamos colmados de pájaros, todos
estaban en silencio.
Ángel creyó que estaban adormecidos, cual no
fue su sorpresa, qué en un segundo todos al compás
desplegaron las alas dibujando en el aire un abanico inmenso
de plumas y colores y con sus más hermosos trinos
le regalaron una hermosa melodía.
El arco iris no pudo contenerse ante tanta majestuosidad y
se puso de pie para aplaudir tan bello espectáculo.
Ángel, nunca había vivido un momento tan espectacular,absorto,
no se percató que Justo estaba a su lado.
-Hola Don Ángel.
-¡Don Justo, que sorpresa no te he visto llegar!, ¿Qué
tal, como te ha ido la semana?
-Regular.
-¿Qué te sucede? Tu rostro es la imagen
pura de la amargura.
-Los tiempos han cambiado mucho, antes los valores eran
distintos ahora la gente es muy incrédula y mucho más
practica. No piensan, viven el día a día, no
quieren saber que le deparará el destino. Por eso las
ventas han decaído tanto.
-Ya, si no fueras tan obtuso las cosas te irían mejor,
vente a trabajar conmigo. Yo vendo mi producto a las
personas que valoran la vida , ofrezco calidad de vida.
Tú en cambio el tuyo lo vendes para el día que
mueran, eres patético ¿lo sabes?.
Ángel comenzó a poner en marcha su estrategia,
tenia que conseguir la atención de Justo.
- Mírame, absorbo todo el jugo de lo bueno,
lo bello y misterioso… la vida es una ciruela
madura, pero no-ajada… su sabor es tan dulce que cuando
la pruebas una vez, te deja con la miel en los labios…
Tú sigues comiéndote la sobras de comida
que van dejando los demás, ni siquiera tienes para
comprarte una puñetera corbata.
-No hay una vez que hablemos que me regales una crítica
positiva, estoy cansado de soportarte, entérate de
una vez, no la uso porque me parece que solo sirve de babero
para los cursis como tú, ¿vale?.
-Comprendo que vayas vestido de blanco porque te
lo exija tu jefe, pero es que vas siempre con la misma
ropa. ¿Qué le haces publicidad a la hostia consagrada?
-Por favor, no sigas, estoy cansado de oír la misma
cantinela, que contento estás ¿Celebras algo?
No, ya me conoces, me gusta reírme hasta de mi propia
sombra, vivo intensamente cada momento, porque no sé
si mañana tendré otra oportunidad. Disfruto
del otoño de mi vida para guardar todo lo bueno, y
poder alimentarme de mis recuerdos cuando llegue el invierno.
-Yo también lo hago, a mi forma; estoy en paz
conmigo mismo y no tengo pesadillas.
-Que ingenuo eres ¿piensas que yo no duermo? Sabes,
lo hago a pata ancha y además tengo sueños muy
reconfortantes. Me importa un bledo, si después de
morirme existe algo más… no me propongo
metas inalcanzables, aspirar a ser un muerto viviente dejándome
el pellejo en el intento, no es mi ilusión.
¡Es inaudito! Hace años que se extinguieron
los especimenes como tú, dices que duermes tranquilo.
Ya me gustaría verte, seguro que el ruido de tus tripas
no te deja cerrar los ojos y cuando a duras penas lo consigues,
sueñas que estas en el purgatorio del hambre. ¿Que
crees que vas a conseguir siendo un mártir? ¡La
eternidad!, eso es una utopía, te tragara la tierra
igual que a todos los hijos de buen vecino.
Había dado el primer paso con éxito, Ángel
tenía que pasar a dar el segundo;crearle interés
.Impactado le escuchaba Justo a la vez que lo observaba:
El pelo lo tenía entrecano, engominado, su tez tersa
y bronceada, sus pupilas eran dos canicas centelleantes.
Bien limpio y planchado vestía un traje negro
combinado con una camisa de rayas azules, burdeos y grises.
Olía a buen perfume, le recordaba a la hierba
silvestre.
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