Imagen tomada del blog: "Un
mundo de fantasía" de Erika Montoya
Comando la primera expedición de prueba, Nirvana, y
nuestro lanzamiento espacial en paquetes de información
hacia las estrellas está ya preparado.
Los códigos de información personales han sido
grabados en un software ínterdimensional, en nuestro
sistema nervioso central:
El lugar de destino es una estación receptora llamada
Ananda.
En un parpadeo estelar, las ondas electromagnéticas
del sistema operativo nos han situado a las puertas de la
ciudad de la esperanza, flanqueadas por esfinges de cuarzo
rosado.
La buscamos a Ella…
Una espesa neblina penetra hasta los lugares más recónditos
de la ciudad y avanza sigilosamente hacia nosotros desdibujando
la realidad.
Estamos introduciéndonos en una dimensión desconocida
y un escalofrío inquietante recorre mi espina dorsal.
Presiento que alguien nos observa con una mirada enigmática.
–– ¿Qué os trae por este apartado
lugar de la galaxia?––susurra una voz envolvente.
––Queremos hablar con la pacificadora––
respondo yo temeroso. Y de entre la niebla emerge la silueta
de una mujer etérea. No puedo creer lo que estoy viendo.
Es tal como aparece, una y otra vez, en mis sueños.
Una emoción desmesurada envuelve todo mi Ser:
¡Es ella, es la elegida!
La mujer que según vaticinó la profería
restablecería el equilibrio en el universo con su ejercito
alado. ––Sabía que tarde o temprano me
encontrarías–– afirma tomando suavemente
mi mano. La miro atónito y por primera vez en mucho
tiempo me siento protegido y a salvo.
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