La
rama cae al río.
Danza sobre las crestas,
gira en los remolinos del agua.
Creyéndose dueña de su destino
dibuja con sus vaivenes
un sueño de libertad.
También yo puedo sentir
ese mismo vértigo iluso
mientras la vida me arrastra,
en su azaroso turbión,
río abajo, nadie sabe dónde.