Entre
flores y piedras existe una deidad femenina
como el vergel donde se escucha el gran llamado
de todo un santuario de mariposas reinas
llueve sobre mi amada Diosa, granizos de jaguar
cálida sensibilidad de la inmensa luna llena
corazón de ángel que matiza sentidos memoriales
luminosos ojos sagrados que emocionan almas
conmueve al cuerpo ejemplar una sonrisa terrestre
genera amoroso arte al palpar voces secretas
arden esencias de cantos y danzas míticas
Es de mágica belleza ancestral del amoroso movimiento
corporal
mi tierra santa, mi sublime sueño
nutrido polen, caracola, semilla, manantial
generosa estrella amante, musa de papel
que seduce vibraciones de raíz solar
y deja una estela de música en alta mar.
Eres coronada entre violetas y jades
Afrodita de Troya, Venus de París
Ixchel de Xcaret, Ixquic de xibalbá
protectora, consejera, patrona de amorosos artesanos
mitológica mujer de sensual provocación
cuan indomable lujuria y vasta sexualidad
orgullosa y cadenciosa rosa mística
la noche inspira a tu deidad suprema
cautivante piel que desescama sirena
arrogante caminar de pasos gigantes
asombro de indumentaria de colores
domando dragones, unicornios y monstruos
contemplas tu desnudez con tiempo
malhumorada, envidiosa, celosa como tan amada
frívola, sarcástica, devoradora de idiomas
trasciendes en el umbral del ombligo frágil
perceptible, estimulante, das placer erótico
magnitud de coquetería, pueril y efímera
impetuosa, salvaje, fugaz e ingenua
carnívora de pecados inocentes de candor
furiosa, energética, como fogosa sencillez
apasionada, excitada e infinita pasión
mujer, reina, Diosa, poeta, puta
ebria de realidades, sobria de fantasías
amada deidad femenina
amo el canto del deseo intenso
amo la figura mortal de tus gestos
amo los besos que alimentan mi aliento
y quedo atrapado con el fulgor del elemento fuego.