Mujer
sin raza soy en toda mi extensión.
Y por mis venas corre la savia
de mis refugios, con todas sus primaveras.
Vengo del vuelo de la lucha. De la libertad del amor.
Mi credo no tiene orillas. Sólo reniega
de quienes rompen por oficio la ternura de la nieve,
y destruyen la infinita hermosura de una mujer
con la sangre amarga de su piel rota, y sus cenizas.
ROSA ROSADA
Hueles a rosa
y se te abre en rosa
toda el alma rosada.
DULCE MARÍA LOYNAZ
Yo
fui volcán
crepitando en octubre,
leve arcilla para el tacto,
sal enamorada.
Yo fui tu rostro.
Tus manos.
Tu instante fugaz y eterno.