No conozco ya nada de lo que me rodea, he dejado de ser
propietario de aquello que está cerca de mis manos
y quizá nunca vuelvan a ser míos los objetos
que yo compré y al cerrar los ojos se olvidaron.
Todo lo que hemos hecho mal debe estar registrado en alguna
parte, seguro que existe una señal que nos indica
el punto en el que las cosas pueden ser corregidas, pero
no creo que pueda verlo ya. Extraño entre mis propias
cosas, ausente de la vida en la que he vivido, partidario
de la vida libre y muy débil, mucho, tanto que si
alguien me pregunta quizá al contestar desaparezca.
Ni la verdad ni yo existimos, al menos hemos dejado huella,
todo el mundo habla de nosotros.
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