Besos de olas y arena…
Y coros de gaviotas, de plata
y luna cenicienta, en
la noche. Gris.
El mar, vivo. Y allá,
en el fondo, tumultuoso,
un mecer menguante de
sueños y suspiros que,
desvelados, surgen
para alzarse, enamorados,
hacia un confín azul
de océanos sin estrellas…
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