Miguel Esteban--- ¿Podría
usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria
Xuan Bello-----Mi vida no tiene secretos
o los secretos que puedo contar son tan banales que a nadie
interesan. Tengo una hija, una mujer que me quiere y es
la quiero yo. De alguna manera, soy feliz. Y a veces como
todos infeliz.
Miguel Esteban--- ¿Cuáles
fueron sus primeras lecturas poéticas y qué
autores le influyeron?
Xuan Bello-----Con quince años se lee todo lo que
cae en tus manos. El problema suele ser que no todo lo que
cae en tus manos a esa edad tiene la suficiente consistencia
emocional e intelectual. Yo tuve mucha suerte: a esa edad
leí a Rosalía de Castro, a Juan Ramón
Jiménez, a Blas de Otero, a Celso Emilio Ferreiro
y Salvador Espriu. Tuve mucha suerte.
Miguel Esteban---- ¿Cómo
definiría a su poesía?
Xuan Bello-----La poesía es palabra en solución
de armonía que plantea, desde otra perspectiva, un
problema moral.
Miguel Esteban--- ¿Cree que el
poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo
ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los
años?
Xuan Bello-----Uno va aprendiendo trucos y olvidándolos
(entrañar los trucos es más importante que
aprenderlos; y olvidarse de ellos más importante
que entrañarlos).
Miguel Esteban--- ¿Cómo
siente que un poema está terminado y cómo
lo corrige?
Xuan Bello-----Los poemas son cosas que suceden. Cuando
suceden, uno se da cuenta de que han sucedido. Es como el
frío o el calor. Uno se da cuenta que ese artefacto
de sentido —cuando lo lee o lo escribe— es un
poema.
Miguel Esteban--- ¿Cuál
es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Xuan Bello-----No se busca un fin, se busca un principio.
El gran poema es el Génesis. A mí me gustaría
que todo volviese a comenzar (para repetirse fatalmente,
puede ser, sobre todo si yo tengo mano en el asunto).
Miguel Esteban---- ¿Qué
lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?
Xuan Bello-----Ninguno. Eso no quiere decir que no disfrute
de las lecturas públicas, son un encuentro normalmente
muy agradable con los lectores. Pero no hay que olvidar
que la poesía, desde el siglo XII, ha sido escrita
para ser leída, para ser recitada por la subjetividad
de cada uno.
Miguel Esteban--- ¿Qué opina
de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya
sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos,
revistas virtuales, blogs etc?
Xuan Bello-----Todo está bien si se difunde y contagia
ese pensamiento difícil y creativo que es la poesía.
Que se publique en un sitio o en otro, no tiene más
importancia que la fuerza de la transmisión.
Miguel Esteban---¿Podría
recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado
mucho?
Xuan Bello-----Puedo recomendar muchos. Escojo este de
Luis Rosales, que me gusta mucho:
Como
el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.
Miguel Esteban--- ¿Qué libro
está leyendo en la actualidad?
Xuan Bello-----¿Ahora mismo? Unas
entrevistas muy buenas que le hizo Olvado Ferrari a Jorge
Luis Borges. Leer es discutir y a mí me gusta discutir
con gente inteligente.
Miguel Esteban--- ¿Qué consejos
le daría a un joven escritor/escritora que se inicia
en este camino de la poesía?
Xuan Bello-----Ninguno.
Miguel Esteban--- ¿Cómo
ve usted actualmente la industria editorial?
Xuan Bello-----La veo como cualquier otra industria cualquiera.
Miguel Esteban---¿Qué libros
ha publicado?
Xuan Bello-----Demasiados.
Miguel Esteban--- ¿Cómo
es tu vida día a día?
Xuan Bello-----Hay días.
Miguel Esteban--- ¿Cuál
es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho
y no se la he hecho?
Xuan Bello-----Es más importante callar que decir.
Si usted no me pregunta, me parece bien. No tengo muchas
ganas de contestar a nada. Lo hago por cortesía,
y con el respeto que le debo a quien se interesa por mis
cosas, pero tengo la seguridad de que hablar conduce al
error.