El
sueño
amistoso don
golpea mi rostro
Mis párpados saben
que no pueden forzarse
las victorias incompletas
Ellos han mirado a la noche
y tratan de cegar las verdades
cuando la esperanza se siega
La ciega juega al escondite
y en su espalda le nacen
unas alas horripilantes
Los párpados saben
de mis soledades
cada mañana
de martes.