Quisiera
ser sirena
de pelo blanco y divertido rostro,
manos pequeñas
y pequeñas aletas de nadar lento,
dejándome llevar por las corrientes
que al son del oleaje
arrastran el cantar de caracolas.
Quiero que me transporten
a playas escondidas,
llenas de sal y arenas
de transparentes aguas.
Buscando recónditos horizontes,
dejar en cada uno
trozos de entendimiento,
pizcas de intuición,
porciones de consciencia.
Quedarme seca de sabiduría
acabar impregnada
solo de agua y sal
y volver a aprender
el juego de una vida
donde el hoy se ha vuelto
inesperadamente
pleno
de libertad.