Adiós es una pompa de jabón;
recorre en globo
la distancia
de tu boca a la mía.
Después, cuando me olvidas,
se te enreda en el pelo,
te lo llevas
y va contigo en coche,
te acompaña al trabajo,
a hurtadillas
te pone un arco iris en los ojos;
y en un momento dado
—tú nunca te lo esperas—,
se adelgaza,
te estalla y te salpica con mi nombre.