Hemos
recorrido de la mano las mismas calles
en un carro de estrellas que iba vagando hacia el exilio
por caminos vigilados de monstruos
y espejos que se burlan de cualquier imagen.
Cruzamos el cielo oscuro de los cuentos
hasta desterrar la luz oculta
del reino gobernado por los pulpos gigantes.
Hoy el tiempo abre sus puertas y sus ventanas
hacia aquel desierto que se ha vuelto tierra fértil.