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Nonato
soñoliento en los caldos del cuerpo. Con su ritmo incesante
las ondas de tu playa. Los dedos apuntan al mundo sumergido
en las yemas. Donde los ojos son nueces y los pies almendras.
Aprietas el aire con tus dedos, la tentativa extraña
de la mano que yace.
Come del liquen que flota como por peces aniquilado. Arranca
con tus dedos los musgos del cuerpo, hay algas nutritivas
en las aguas del vientre. Como un caldo templado tus dedos
que nadan.
Como almendras los ojos que se fijan en el mundo. Mundo sumergido
en los vientres de agua. Come del liquen devorado por animales.
Los lobos transcurren y vigilan.
Abruma al ojo el tejido iluminado y la voz insolente que resuena
y te llama, mundos del frío donde las manos se sostienen
al aire. A la intemperie la mano sin miembros y sin tacto.
En el mundo los dedos se sostienen solos.
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