Alguna vez,
terminará,
esa puñetera manía
de mirar hacia abajo,
de recoger trozos de suelo,
de barrer con los ojos,
lo que otros tiran.
Conseguirás elevar la mirada
perderla en la raya del horizonte,
iniciar una danza con el sol
pintando líneas en tu pelo
llenar tus ojos
con la llegada de la luna,
no perderla de vista,
siempre con la frente alta
y los amaneceres huyendo
del filo de tus zapatos.