Bailemos a pesar de las mareas y lo incierto,
de las tormentas y las palabras huecas,
de la vida emparedada y sin adornos,
del miedo al vacío y al incendio.
Hasta que un viento suave
nos levante de nuevo la ternura
y arrase de nuestros pensares
la metralla de esta inhabitada
y fatua guerra inoportuna.
Extraño tu risa y todas las batallas
en las que tan solo tú eras mi contienda,
mi enemigo a batir, mi hermoso encierro
y ansío regresar y amarte cada noche,
dejando anegados por entero
alma, cabeza, corazón y cuerpo.