Tal vez sea una de las realidades más tristes...
caritas angelicales con tanto dolor a cuesta.
Héroes anónimos que luchan batallas enormes,
niños valientes que saben vivir el día a día.
Niños ejemplos cuyas sonrisas dan valor a la vida.
Niños en cuyas miradas hay una sensible dulzura.
Héroes pequeños que enfrentan sus propios
monstruos
sin salir en las noticias ni ser escandalosamente famosos.
Protagonistas de una historia muy difícil de entender,
niños valientes, princesas y príncipitos sin
coronas reales.
Guerreros que enfrentan con coraje esta cruel enfermedad.
¡No dejen de luchar, no bajen los brazos, valientes
héroes de verdad!