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Tengo
un corazón que regala flores,
que enaltece las figuras literarias
de todos aquellos que declaman su letra
entre el cielo, el mar,...
la sabia protesta,
entre lunas y soles,
su lucha se presta.
Tengo un corazón que derrama amores
al alquimista que con certezas
compone y vierte todo su arte
sobre una triste o bella libreta.
Que sus ardores se impregnan
sobre los cuerpos amados de sus musas,
su testarudez libera cadenas,
su juego sereno se cubre de sedas,
su pluma, una espada,
es su perenne herramienta,
que en su pugna por las libertades,
declara y protesta.
Así es, amigos poetas,
tengo un corazón con aroma de rosas,
que cubre de pétalos
vuestras hermosas enmiendas.
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