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Tengo
un corazón que nace
en las entrañas de los volcanes,
chispas, fuegos, lava ardiente,
te cubre un manto cuando la noche enloquece....
Tengo un corazón que grita
en un silencio sus voces,
pero su mirada te lo dice todo,
si es amor, pasión o negra noche.
Ese corazón que volcán
tiene por madre,
se amansa con tus caricias
y tu verbo cuando lo pronuncias,
ese verbo universal que lo sana todo,
ese verbo amar.
Tengo un corazón de mil colores,
según sea mi alma ese día,
pero de siempre, terciopelo.
Acarícialo y verás qué siente.
Un corazón que nadó
en los mares más rebeldes,
y aún no se resigna a no ser fuerte.
Un corazón que voló como águilas
por encima de las nubes,
reposó su sangrante herida,
y ahora, con vendajes en sus alas,
decide tornar al aire,
a volar, emerge...
Tengo un corazón
que se rindió a la muerte,
mas esa madre suya, desde el cielo,
no la abandonó a su suerte.
Tornó a la vida,
tornó a los vientos,
traspasando huracanes,
tornó a las profundas aguas de los mares.
tornó a sentir un latido
con una pluma adyacente.
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