|
No,
no sueño, porque cuando sueño me hiere, cuando
despierto y veo que nada es verdad. No sueño, no, con
una guitarra en mi vientre, sus acordes me enternecen mis
fantasmas, ésos que por la noche se asoman a corroerte
un poco tus temores. Su música los detiene y vuelvo
a soñar amores, tiernos y cálidos amores.
Que mi grito en eco se convierte, en ese sueño que
me adormece el sentimiento, pero... ¿para qué
soñar? si luego me despierto. ¡Qué triste
son mis lágrimas cuando ya no te encuentro! No sueño,
no, tampoco duermo. Sólo cierro mis pestañas
para no ver tu silencio, que tanto duele.
|