Me
miras y tus ojos me hablan de todo ese sentimiento que guardas
para mí.
Escucho los latidos acelerados de tu corazón que
gritan la impaciencia de amarnos plenamente, en ese mar
que nos sumerge en la infinita locura de la pasión
descontrolada, donde nos hundimos en las profundidades del
deseo.
Y en las aguas más profundas, se entrelazan nuestras
almas, para sucumbir al placer atrevido que nos une, sin
límites, entregados a este amor, donde el amanecer
nos encuentra agotados del placer infinito, de amarnos hasta
desfallecer.